No. 19
Si desconoces las cortinas de la casa donde creciste cuando niño
Si las paredes se tornan de diferente color
Si la ropa de tu niñez es envuelta en bolsas negras
Toma el hilo blanco y negro de tu abuela,
el que tejía tus calcetines de las caídas en el kinder,
toma la aguja con la que te desangraste y tanto lloraste
y teje las heridas adultas de tu cerebro con ello,
decóralo y envuélvelo con aquellos buenos y viejos recuerdos.
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