martes, 10 de diciembre de 2013

Acto hacia una querida mujer

Cuando los obispos te dejen caer en el infierno
Ahí estará tu compañero, complaciendo con riegos
Tu soledad con positivos lamentos

Cuando seas golpeada por látigos como caballos
Ahí estará tu amigo, forrando tu lindo cordobán
Con diversos estampados

Cuando el astro te abandone por hacer el amor con un eclipse
Ahí estará tu chico, orientando las auroras
Y trazándolas sobre tus primorosos rasgos

Y sin embargo...

Si me pides que te olvide:
Te recuerdo que puedo ser tu alba
E iluminar tus auroras

Si insistes que te odie:
Puedo ser tu palafrén 
Y tú la mujer del látigo con espeso cordobán

Si ruegas en que te abandone:
Puedes ser mi manceba mujer
Y juntos formemos un mar con espesos lagrimeos

. . .

Eres mi mujer, montada en un corcel corriendo a través del amanecer
Y yo tu simple hombre embelesado

martes, 3 de diciembre de 2013

El verdadero discernimiento

Aquel viejo cuento de amistades lujosas y no pulverizadas
De los relatos enfermizos y amorosos 
De diamantes espaciales confinados en burbujas

El verdadero discernimiento
Entre nuestra distancia y nuestro tiempo
Conectados por cautivantes e insólitas palabras
Perpendicularmente atrapadas por el encanto de nuestras joyas textuales

Dichosa esa mujer que logra separar el mar de la Tierra
Dádiva sonrisa que le proporciona a ese hombre
La Innana de la mente de aquel hombre
Sin arpegios en nuestra conexión
No estamos aquí sin dilatación

El fin de sus mapas perdidos...

Sin gemidos ni nuevos caminos
El viento dejando de quejumbrar 
Paralizando las grandiosas frondas
Donde tu viejo amigo solía vivir...
Aquellos árboles cenizos apareados a la soledad de la noche
De los inviernos y primaveras no deseadas
De nuestras frías primaveras sin cálidos marzos

Mi querida y fría compañera
La Afrodita del siglo XXI
Aquella de infinita iluminación
La que me quiere después de la traición
La que perdono después de la decepción
Tenemos todo lo encantador a nuestro favor
Perdámonos en la incierta imaginación