Aquel viejo cuento de amistades lujosas y no pulverizadas
De los relatos enfermizos y amorosos
De diamantes espaciales confinados en burbujas
El verdadero discernimiento
Entre nuestra distancia y nuestro tiempo
Conectados por cautivantes e insólitas palabras
Perpendicularmente atrapadas por el encanto de nuestras joyas textuales
Dichosa esa mujer que logra separar el mar de la Tierra
Dádiva sonrisa que le proporciona a ese hombre
La Innana de la mente de aquel hombre
Sin arpegios en nuestra conexión
No estamos aquí sin dilatación
El fin de sus mapas perdidos...
Sin gemidos ni nuevos caminos
El viento dejando de quejumbrar
Paralizando las grandiosas frondas
Donde tu viejo amigo solía vivir...
Aquellos árboles cenizos apareados a la soledad de la noche
Aquellos árboles cenizos apareados a la soledad de la noche
De los inviernos y primaveras no deseadas
De nuestras frías primaveras sin cálidos marzos
Mi querida y fría compañera
La Afrodita del siglo XXI
Aquella de infinita iluminación
La que me quiere después de la traición
La que perdono después de la decepción
Tenemos todo lo encantador a nuestro favor
Perdámonos en la incierta imaginación
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